Bailas, no miras, si miras te detienes, en tu piel ya no tienes, de un momento a otro veo un resplandor, lo muerto revive pero me tienes ciego, muerto, el alma es poco, se llenan los huecos más la soledad y el dolor placentero que vuelve por momentos...
Ahora estás ahí, para siempre, aquí, dentro del latido incontrolable que suplicaba por un amor y ahora todo ese color cambió, cambiaste, lo transformaste. Y en ese instante ya te puedo entender y retener, con los ojos secos de tu amor, por tu calor.
Ahora estás ahí, para siempre, aquí, dentro del latido incontrolable que suplicaba por un amor y ahora todo ese color cambió, cambiaste, lo transformaste. Y en ese instante ya te puedo entender y retener, con los ojos secos de tu amor, por tu calor.
Y me pides así.


